Aislamientos para edificios: importancia de un buen aislamiento y mejores materiales para conseguirlo

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El sector de la construcción y la reforma vive momentos de transición. No sólo la aparición de nuevos materiales está influyendo en el diseño y composición de las construcciones, sino también la capacidad de adecuarse a ciertas normativas que rigen en el ámbito urbanístico de las ciudades. Uno de los ejemplos más evidentes lo vemos cuando hablamos de aislamientos tanto térmicos como acústicos. Tradicionalmente el uso de aislantes ha sido opcional según el diseño arquitectónico y las preferencias del cliente, pero desde hace algo más de una década encontramos normativas que obligan a usar estos materiales en la construcción de ciertos edificios. De hecho, desde la propia Unión Europea se ha legislado sobre este tema, por lo que la opción de usarlos o no ya no existe y muchos propietarios se han visto en la obligación de solicitar ayuda para rehabilitación según la comunidad autónoma, ya que no en todos lados se ha aplicado del mismo modo.

Por qué es tan importante el uso de aislantes en algunas construcciones y cuáles son los más usados en estos momentos es algo que aprenderemos a continuación en este artículo.

Importancia de un buen aislamiento

Ya hemos visto que las preferencias de los propietarios ya tienen poco que decir cuando hablamos de ciertas construcciones. La ley obliga a usar aislantes en zonas concretas, por lo que la obligación legal es un argumento más que suficiente para establecer la importancia del aislamiento. Sin embargo, debemos comprender por qué se han tomado estas medidas.

La reducción del consumo energético es uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la comunidad internacional no sólo europea, sino de todo el mundo. En nuestro continente, los organismos oficiales han puesto en marcha medidas dirigidas a alcanzar este objetivo, entre las que se establece el aislamiento de los edificios para evitar el despilfarro de energía. Las construcciones antiguas no siempre contaban con estos materiales capaces de retener las temperaturas en el interior de los hogares o, en su defecto, evitar la entrada excesiva de calor en verano. En estos casos, el uso de estufas, calentadores o aires acondicionados era mayor, por lo que aumentaba también el consumo. Se entiende, pues, que usando materiales aislantes en la composición de la estructura interna se favorecerá un entorno estable para cada estación y clima, lo que repercutirá positivamente en un descenso progresivo del uso de energías.

También la contaminación acústica de las ciudades preocupa a las instituciones, que asumen el informe de la OMS que avisa del riesgo de aumento de trastornos mentales y de descanso provocados por el ruido excesivo en el ambiente de muchas ciudades. En relación con el aislamiento térmico, los edificios de nueva planta deben tener capacidad de aislamiento de ambos tipos para protegernos tanto del aumento de la contaminación acústica en las calles como de la presencia de ruidos molestos en el ámbito doméstico.

En definitiva, el aislamiento término y acústico de los nuevos edificios se entiende como una cuestión de salud para el planeta y para la propia sociedad, y en ello radica la importancia que actualmente se le da a la presencia de estos materiales. Como consecuencia, la industria ha desarrollado numerosas alternativas, aunque no todas funcionan con la misma eficacia.

La importancia de un buen aislamiento

Mejores materiales aislantes

Actualmente podemos barajar múltiples opciones de aislamiento tanto acústico como térmico. Sin embargo, para aquellos edificios de nueva planta que están obligados a usar estos materiales, la alternativa más rentable es recurrir a materiales con capacidad de aislamiento de los dos tipos. De este modo se ahorra tiempo de instalación y presupuesto.

Los mejores del mercado en estos momentos son los siguientes:

  • Lana de roca: este material está elaborado a partir de roca volcánica fundida, por lo que presenta una gran resistencia a las altas temperaturas. Su uso se recomienda en zonas como suelos, fachadas y paredes tanto interiores como exteriores.
  • Fibra de vidrio: su composición se deriva de arenas, silicatos y boratos. Sus propiedades lo convierten en un poderoso aislante acústico, aunque también tenga propiedades de aislamiento térmico. Las paredes interiores y los falsos techos son las zonas donde más rendimiento ofrece. Una de sus propiedades más importantes es que se trata de un material no inflamable, por lo que no entraña peligro.
  • Poliestireno expandido: también conocido como corcho blanco. Es una espuma rígida con cubículos contiguos que contienen aire. Este material es ligero y económico, muy manejable y fácil de instalar, por lo que se postula como uno de los favoritos de las constructoras. Es perfecto para paredes, suelos, fachadas y techos. Su capacidad impermeable lo destaca sobre el resto de opciones.
  • Panel sándwich: sin duda, una de las tendencias del momento. Su excelente funcionalidad combina con su alta capacidad estética y su precio asequible. Sin duda, una de las opciones mejor valoradas por los profesionales y usuarios. Sus capacidades de aislamiento térmico y acústica son sorprendentes, así como sus posibilidades de adaptación a todo tipo de entornos.
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